Estimada Soledad:

Parece que en el comienzo no fue Adán y Eva como durante tanto tiempo nos hicieron creer. En el comienzo fue Lilith y Adán pero resulta que Lilith era una mujer” difícil”
es decir , una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente la iglesia la convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad .Todo esto entre otras cosas porque Lilith ,según cuenta el mito, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí su aposento …
Y es entonces cuando aparece la sumisa Eva dispuesta a cargar con el estigma de ser la eterna culpable, la pecadora, la desagradecida que a pesar de existir gracias a la costilla de un hombre lo termina llevando a la perdición en complot con una víbora.
Pero Lilith sigue vivita y coleando y se expresa de muchas maneras y a juzgar por lo que leo uno de esos lugares donde Lilith esta presente es en tu blog “Pelear con la sombra”. John Lennon cantaba hace ya unos años que “la mujer es el negro del mundo” o sea la esclavitud no es exclusivamente una cuestión de piel sino de genero.
Galeano nos comenta que San Juan Crisóstomo decía: "Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original" y San Ambrosio concluía: "Si a la mujer se le permite hablar de nuevo, volverá a traer la ruina al hombre".
La iglesia Católica, les prohíbe la palabra.
Los fundamentalistas musulmanes, les mutilan el sexo y les tapan la cara.
Los judíos muy ortodoxos empiezan el día agradeciendo: "Gracias Señor por no haberme hecho mujer".
Pero no me voy a detener en los prejuicios e injusticias porque son demasiados por mencionar. Hoy quiero celebrar contigo Soledad que si tú peleas con la sombra es porque vas al rescate de tu propia luz como tu misma lo dices.
Ya llegara el momento en que no sea necesario pelear con la sombra porque sombra y luz se han aceptado mutuamente al descubrir naturalmente que el uno/a no existe sin el otro/a

Soledad, me despido dejándote una historia real contada de nuevo por mi compatriota Eduardo Galeano: En el año1234 la religión católica prohibió que las mujeres cantaran en las iglesias. Las mujeres, impuras por naturaleza, ensuciaban la música sagrada que solo podía ser entonada por niños varones o por hombres castrados. Esta pena de silencio rigió durante siete siglos, siete

Poco antes de que se pusiera en marcha esta prohibición contra las hijas de Eva, hubo una monja llamada Hildegarda, que dirigió un convento a las orillas del Rin, en una ciudad, Bingen, y que creó la música litúrgica que a mí me parece la más bella de todas, la que más me llega, la que más profundamente me llega al último rinconcito del alma.
Y esa música fué escrita, compuesta para ser cantada por mujeres, las monjas de la Abadía de Bingen que dirigía Hildegarda; y por suerte el tiempo no les borró las voces, esas voces de ángeles que supieron cantar como nadie a la gloria del paraiso. Y, Hildegarda no se limitó a componer música maravillosa, que durante siglos fueron traidoramente entonadas por hombres porque las mujeres no podían cantarlas, sino que además fué una adelantada de su tiempo, que hace muchos años, ochocientos años, año más año menos, supo desafiar el monopolio masculino del convento y convirtió a su convento en un reducto, en un santuario de la libertad femenina...
Y que supo escribir en sus trances místicos páginas que han perdurado, donde la mujer ocupa un lugar central, porque Hildegarda decía, y sabía lo que decía, que: "La sangre de veras sucia no es la sangre de la menstruación sino la sangre de las guerras".
Desde Montevideo, te saluda deseándote mucha luz en el camino. Luis (Incal).
POSDATA : Vaya como regalo para nuestros oídos y alma algo de la increíble música de Hildegarda.